jueves, 5 de septiembre de 2013

La Ola, el movimiento


‘LaOla’ es una película basada en la novela ‘la tercera ola’ de Morton Rhue,  que trata de demostrar cómo se puede crear de nuevo una dictadura con solo un experimento en clase. Este filme se desarrolla en un colegio, donde el profesor de autocracia les responde a sus estudiantes con la experiencia de crear un movimiento, que sí se puede manipular a un grupo para buscar su propio fin, es decir, que en tan poco tiempo se consigue  una dictadura creando ideologías que permitan persuadir a las personas.

El ideal de toda clase es crear un conocimiento necesario para que el estudiante fije su conocimiento para desarrollarlo, sin embargo, esta clase de autocracia es diferente. Primero, el profesor de esa materia no quería dictarla, porque su interés era otro, el de la anarquía.  De este modo, al no haber interés por parte del profesor y ver como los estudiantes están en descontento con el sistema de Alemania, – un país lleno de historia por sus estructuras totalitarias -, él se aprovecha de esto para responder a la pregunta que conforma la clase: ¿Crees que una dictadura no es posible hoy? El experimento del profesor se orienta en el sentido de que los jóvenes entiendan por sí mismo qué es una autocracia. De esta manera, los estudiantes van despertando el deseo de ser escuchado en una sociedad civil.

El profesor Ranger Weiner empieza a desarrollar cambios en el salón con cosas simples como organizar los puestos, ordenarles a ellos que tengan que alzar la mano y pararse para poder hablar; y asimismo deban referirse a su profesor como señor Weiner. Él les dice que tienen que buscar un líder, porque el principal requisito de la autocracia es buscar su líder que los represente, de este modo votan democráticamente porque el profesor los lidere.  En este momento se ve algo contradictorio o se puede asemejar la autocracia con la democracia, pues cuando deciden votar están ejerciendo el poder del pueblo, que es la democracia representativa, además crean un grupo que intenta hacer un cambio en la comunidad, lo que da lugar a una sociedad civil. 

Además, Ranger Weiner intenta explicar lo que puede hacer el poder en la política, teniendo en cuenta que política es el ámbito público donde los hombres llegan a acuerdos para buscar su libertad y su igualdad en la desigualdad. En esta medida, atrapa a los estudiantes, porque sienten que por fin pueden cambiar la desigualdad que genera las clases o grupos sociales, en la cual han sido rechazados.

Después de generar la manipulación en la conmoción de un nuevo régimen, los estudiantes quisieron exterminar la desigualdad en su grupo, por eso diseñaron su propio uniforme, que es algo muy sencillo como la camisa blanca, luego concretaron que para ser un movimiento real tenían que tener un nombre, un logo y un saludo que los identificara. Al principio ‘LaOla’,  el nombre del movimiento, tuvo ideas buenas, porque querían que todos tuvieran las mismas oportunidades para trabajar en conjunto y generar buenas cosas para la sociedad. Sin embargo, el poder siempre desvía los ideales e impusieron un régimen del terror, pues quien no estuviera con ellos significaba que era su enemigo. Presionaron, manipularon y agredieron a las personas para que formaran parte de ‘LaOla’  Aquí fue donde se fue perdiendo el estado de bienestar por sus actos vandálicos.

Comparando este movimiento con la democracia  se puede llegar a la conclusión de que sí se puede tener un líder y que el pueblo sea el que decida quién es el más conveniente para esta labor. Hay que rescatar, que en  el movimiento de ‘LaOla’ se movilizaron conjuntamente para generar un buen cambio, aunque no hayan logrado su cometido, pero de eso se trata en la  democracia  crear un estado de bienestar donde se garantizan los derechos de toda la comunidad sin excepciones. Como en todo existe la contraparte, porque sin ella no habría una democracia  El hecho es que es importante dejar crear controversia en las sociedades civiles, permitiendo los diferentes puntos de vista para que el poder sea controlado, y también para llegar a un consenso que de soluciones para toda la comunidad. En la película se reflejado el poder totalitario, pues si no se hacía lo que ellos decían se tomaban todo a la fuerza para aumentar su poder y este es un error fatal en la democracia, pues lo principal es que haya libertad de opinión, pero así mismo igualdad en sus derechos para que se construya la paz y asimismo el estado de bienestar que busca toda sociedad.






viernes, 2 de agosto de 2013

Victimas en mano de los procesos de paz

La realidad en Colombia es bastante impresionante, pues desde 1958 hasta el día de hoy, esta nación ha estado en guerra. Son muchas las victimas durante todos estos años, y aunque todos digamos que somos víctimas de lo que está sucediendo, también somos culpables, por permitir que nos vendan un gobierno lleno de esperanza, cuando llevamos seis décadas esperando esa luz roja que pare la violencia en este país.

Por mucho que nos enorgullezcamos y festejemos el 20 de julio por nuestra independencia, la dependencia sigue aquí. ¿Cuál independencia?¿A caso somos libres? esas son las dos preguntas que más me preocupa frente a la situación de Colombia.   Pienso que no estamos siendo libres ni independientes, ya que estamos regidos y obligados a quedarnos callados, porque si hablamos o nos quejamos, al otro día estaremos mucho más cerca de la paz, pero con Dios. No somos libres, porque vivimos con intimidación por los diferentes grupos armados. Otra pregunta surge al pensar que si yo como ciudadana siento indignación y miedo, siendo víctima indirecta por los paramilitares o guerrilleros, cómo serán entonces las personas que sí son víctimas directas. 
Los colombianos junto con el grupo memoria histórica esperan ver a su país tranquilo. Muchos están de acuerdo con los procesos de paz, que se están realizando desde octubre en la Habana, otros no están a favor. Unos piensan que con saber la verdad es suficiente, otros piensan que no se puede borrar el daño causado con unos simples diálogos. Los colombianos necesitamos hechos que contribuyan a la paz. Cómo el grupo de memoria histórica puede creer en el cese total de fuego por parte de las Farc, si este grupo armado afirmó al principio de los procesos, que no tenían a ninguna persona secuestrada y hoy tienen en sus manos al estadounidense, Kevin Scott Sutay, y a muchas más personas, -seguramente-. 

Aunque Colombia hoy en día está creciendo al nivel mundial y seamos el país más feliz, pues la realidad dentro de este es otra. No solo los grupos armados son los responsables de la violencia que se ha generado por seis décadas, es preciso culpar también al Estado. Pues existe una inmensa corrupción. Colombia es un país donde la justicia es solo para el pobre, porque si el rico tiene como defenderse, estará absuelto de todo cargo. 

Un punto clave de los procesos de paz, que en este momento se está discutiendo, es la reintegración de los desmovilizados, ya que se ha demostrado que ellos no se reintegran como debe ser a la sociedad, sino que se convierten en uno más de la delincuencia común. Por eso, se planea ubicarlos en las famosas Zonas de Reserva Campesina, pero no es apuesta segura de que esto funcione para nuestro país, sin embargo se les da la el beneficio de la duda. 

No obstante, estos procesos de paz no servirán de nada si seguimos en la etapa de la ocultación y la negación. En este momento debe haber una elevación de responsabilidad tanto como el Estado como los grupos armados. Necesitamos una real democracia. Ya no más violencia, ya no más víctimas, ya no más grupos armados, ya no más corrupción (en todos los sentidos), ya no más opresión, no más inseguridad. Llevamos mucho tiempo esperando ver un país sin guerra, ojala estos diálogos de paz sirvan para darle luz verde a la seguridad y al bienestar de este país