viernes, 16 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
viernes, 2 de agosto de 2013
Victimas en mano de los procesos de paz
La realidad en Colombia es
bastante impresionante, pues desde 1958 hasta el día de hoy, esta nación ha
estado en guerra. Son muchas las victimas durante todos estos años, y aunque
todos digamos que somos víctimas de lo que está sucediendo, también somos culpables,
por permitir que nos vendan un gobierno lleno de esperanza, cuando llevamos
seis décadas esperando esa luz roja que pare la violencia en este país.
Por mucho que nos
enorgullezcamos y festejemos el 20 de julio por nuestra independencia, la
dependencia sigue aquí. ¿Cuál independencia?¿A caso somos libres? esas son las
dos preguntas que más me preocupa frente a la situación de Colombia.
Pienso que no estamos siendo libres ni independientes, ya que estamos regidos y
obligados a quedarnos callados, porque si hablamos o nos quejamos, al otro día
estaremos mucho más cerca de la paz, pero con Dios. No somos libres, porque
vivimos con intimidación por los diferentes grupos armados. Otra pregunta surge
al pensar que si yo como ciudadana siento indignación y miedo, siendo víctima
indirecta por los paramilitares o guerrilleros, cómo serán entonces las
personas que sí son víctimas directas.
Los colombianos junto con
el grupo memoria histórica esperan ver a su país tranquilo. Muchos están de
acuerdo con los procesos de paz, que se están realizando desde octubre en la
Habana, otros no están a favor. Unos piensan que con saber la verdad es
suficiente, otros piensan que no se puede borrar el daño causado con unos
simples diálogos. Los colombianos necesitamos hechos que contribuyan a la paz.
Cómo el grupo de memoria histórica puede creer en el cese total de fuego por
parte de las Farc, si este grupo armado afirmó al principio de los procesos,
que no tenían a ninguna persona secuestrada y hoy tienen en sus manos al
estadounidense, Kevin Scott Sutay, y a muchas más personas,
-seguramente-.
Aunque Colombia hoy en día
está creciendo al nivel mundial y seamos el país más feliz, pues la realidad
dentro de este es otra. No solo los grupos armados son los responsables de la
violencia que se ha generado por seis décadas, es preciso culpar también
al Estado. Pues existe una inmensa corrupción. Colombia es un país donde la
justicia es solo para el pobre, porque si el rico tiene como defenderse, estará
absuelto de todo cargo.
Un punto clave de los
procesos de paz, que en este momento se está discutiendo, es
la reintegración de los desmovilizados, ya que se ha demostrado que
ellos no se reintegran como debe ser a la sociedad, sino que se convierten en
uno más de la delincuencia común. Por eso, se planea ubicarlos en las famosas
Zonas de Reserva Campesina, pero no es apuesta segura de que esto funcione para
nuestro país, sin embargo se les da la el beneficio de la duda.
No obstante, estos procesos de paz no servirán de nada si
seguimos en la etapa de la ocultación y la negación. En este momento
debe haber una elevación de responsabilidad tanto como el Estado como los
grupos armados. Necesitamos una real democracia. Ya no más violencia, ya no más
víctimas, ya no más grupos armados, ya no más corrupción (en todos
los sentidos), ya no más opresión, no más inseguridad. Llevamos mucho tiempo
esperando ver un país sin guerra, ojala estos diálogos de paz sirvan para darle luz verde a la seguridad y al
bienestar de este país.
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